Tipos de terreno

Hay varios tipos de terrenos, puesto que los árboles no todos requieren el mismo tipo de suelo.

La tierra como tal es la base fundamental, sin ella no habría árboles ya que las raíces se alimentan de dicha tierra extrayendo los minerales necesarios para su desarrollo.

2.1 Tipos de suelos y sus propiedades

Conocer el suelo es fundamental. En el suelo es donde viven las raíces, y éstas necesitan un medio en el que se sientan a gusto.De él toman el agua y los nutrientes minerales (nitrógeno, fósforo, potasio, etc.). No hay dos suelos iguales. Cada uno tiene sus propias características físicas, químicas y biológicas.

                2.1.1 Textura del suelo

La textura se refiere al tamaño de las partículas que tiene un suelo. Hay 5 texturas básicas:

2.1.1.1 Arcillosa

Un suelo con textura arcillosa es aquel en el que predomina la arcilla. Piensa en un fango como lo más arcilloso que hay.

2.1.1.2 Arenosa

El suelo de textura arenosa tiene sobre todo arena. La playa sería el ejemplo extremo.

2.1.1.3 Franca

En un suelo con textura franca abunda el limo. Es algo intermedio a los dos anteriores. Ni es arcilloso, ni es arenoso. Son suelos francos típicos los de las vegas de los ríos.

2.1.1.4 Franco-arcillosa

Entre arcilloso y franco. Tiene bastante arcilla pero también lleva mucho limo. De arena, poca.

2.1.1.5 Franco-arenosa

Entre franco y arenoso.

                2.1.2  Profundidad

Los suelos pueden tener a poca profundidad una roca dura no atravesable por las raíces, esto es muy malo, evidentemente. Un árbol crecerá mucho más y será más frondoso en un suelo que tenga una capa de estas características a 1,5 metros de profundidad que si la tuviera a 40 centímetros.

Esto se ve muy bien en las montañas. Los árboles al pie de las laderas son más grandes que los situados en la zona alta, puesto que han recibido la tierra erosionada durante miles de años.

Una plantación frutal que pretenda ser rentable, nunca se debería hacer en un suelo poco profundo, con poco espesor explorable por las raíces. De ahí la importancia de estudiar antes el suelo y hacer catas para ver si nos encontramos con capas duras o no.

-Si la capa rocosa está a menos de 80 cm. de profundidad, se dice que ese suelo NO ES PROFUNDO.

-Si está a más de 80 cm. hablamos de un suelo profundo. En este segundo caso, las raíces dispondrán de suelo en cantidad para profundizar y desarrollarse libremente. Se trata, en general, de un suelo mucho más fértil.

                2.1.3 PH

El pH es un concepto químico de cierta complejidad. Consiste en “la concentración de hidrogeniones”, es una característica que tienen todos los suelos y los sustratos para macetas.

El pH se expresa con un número y en el 95% de los suelos está comprendido entre 5 y 8,5.

2.1.3.1 SUELO ÁCIDO tiene un pH menor de 7.

Un terreno ácido tiene el problema de que escasean algunos nutrientes esenciales para las plantas: Calcio, Magnesio, Fósforo, Molibdeno y Boro. Así que si se sospecha de que las plantas están sufriendo carencias de estos elementos, habría que aportarlos mediante fertilizantes e intentar subir el pH.

Por el contrario, abunda el hierro, incluso puede producir toxicidad por exceso. También hay mucho Manganeso y Zinc.

Si el suelo es muy ácido (pH<5,5) es desfavorable para la mayoría de las plantas y sería muy conveniente subir ese pH. Se hace incorporando caliza molida. Esto se llama hacer un encalado.

2.1.3.2 SUELO NEUTRO tiene un pH más o menos de 7

Irán bien la mayoría de especies. Las acifófilas si bajas algo el pH estarán mucho mejor.

En cuanto a los nutrientes, hay una óptima disponibilidad de todos los que las plantas necesitan normalmente.

2.1.3.2 SUELO BÁSICO O ALCALINO tiene un pH mayor de 7

Aquí puede haber problemas. En particular, las acidófilas mencionadas anteriormente no irán bien casi con seguridad; las hojas amarillearán y darán pocas flores. A menos que modifiques el pH. Esto se debe a que en los suelos alcalinos escasean varios nutrientes: Hierro, Manganeso, Zinc, Cobre y Boro, esenciales para toda planta.

No sólo las plantas acifófilas (Hortensia, Brezo, etc.) pueden acusar estas carencias de hierro, manganeso y otros, sino muchísimas plantas más. Por ejemplo, un naranjo, un hibisco, etc..

                2.1.4 Caliza

La caliza es un tipo de mineral de los muchos que podemos encontrar en cualquier suelo. Ocurre que es especial debido a su abundancia y a su influencia sobre en las propiedades del suelo. La caliza se encuentra en prácticamente todos los suelos, en mayor o en menor cantidad.

La caliza alcaliniza el suelo, es decir, sube el pH. Un suelo con abundante caliza suele tener un pH alto. Digamos que si un suelo es calizo es de pH alcalino, aunque no siempre es así. A nivel práctico nos quedamos con esto: suelo calizo=suelo alcalino=suelo con pH alto.

La caliza es malo en este sentido, en cuanto a las carencias de nutrientes, en especial de hierro, pero es buena para la estructura del suelo, que lo vuelve más estable y agregado. De hecho en los suelos ácidos echan en falta esta propiedad que aporta la caliza y que en ellos escasea, provocando un suelo de peor consistencia.

                2.1.5 Humus

Cuando se dice “la materia orgánica de un suelo” nos estamos referiendo al humus que contiene. En un suelo hay más materia orgánica que no es humus: restos de hojas a medio descomponer, insectos, hongos y bacterias, el compost recientemente incorporado, etc.

El humus es una sustancia muy especial y beneficiosa para el suelo y la planta. Tiene unas cualidades que aporta diversos beneficios:

1. Agrega las partículas y esponja el suelo, mejorando por tanto su estructura.

2. Retiene agua y minerales y así no se lavan y pierden en profundidad; igual que hace la arcilla.

3. Aporta nutrientes minerales lentamente para las plantas a medida que se descompone (nitrógeno, fósforo, potasio, magnesio, etc.).

4. El humus tiene otros beneficios menos estudiados pero muy interesantes. Produce activadores del crecimiento que las plantas pueden absorber y favorece la nutrición y resistencia: vitaminas, reguladores de crecimiento (auxinas, giberelinas, citoquinicas) y sustancias con propiedades de antibióticos.

Las raíces, indudablemente, se encuentran mejor en un suelo rico en humus que en uno pobre en esta sustancia.

Aumentar el nivel de materia orgánica de un suelo exige tiempo, se hace poco a poco. De la noche a la mañana no se puede pasar de un 1% de humus al 2%; esto se consigue a lo largo de una serie de años.

 

Hay datos de cuánto humus se puede obtener de cada material. Hablando del estiércol, más o menos un 10% de lo que se echa se convierte en humus. Si echas 10 kilos, obtienes 1 kilo de humus.

Cada especie vegetal tiene sus propias preferencias en cuanto a suelo con más o menos materia orgánica. Hay unas que gustan de un suelo rico, otras normal y otras que, incluso, prefieren un suelo pobre en humus.

                2.1.6 Contenido en nutrientes minerales

Todas las plantas necesitan tomar del suelo 13 elementos minerales. Son los nutrientes minerales esenciales. De tal manera que si en un suelo no hubiese nada, cero gramos, de cualquiera de ellos, la planta moriría, puesto todos son imprescindibles.

Afortunadamente, en los suelos siempre hay de todo, por lo menos algo, aunque en unos más que en otros. No obstante, se pueden presentar carencias.

Los 13 elementos esenciales:

MACRONUTRIENTES. Estos los toman en grandes cantidades, sobre todo los 3 primeros.

– Nitrógeno ( N )

– Fósforo ( P )

– Potasio ( K )

– Calcio ( Ca )

– Magnesio ( Mg )

– Azufre ( S )

MICRONUTRIENTES U OLIGOELEMENTOS. Estos los toman las plantas en pequeñísimas cantidades.

– Hierro ( Fe )

– Zinc ( Zn )

– Manganeso ( Mn )

– Boro ( B )

– Cobre ( Cu )

– Molibdeno ( Mo )

– Cloro ( Cl )

Podemos aportar cualquiera de los 13 elementos esenciales. Sin embargo, la mayoría de abonos o fertilizantes que usamos suelen incluir sólo 3: el Nitrógeno, el Fósforo y el Potasio. Son igual de importantes que los otros 10 restantes, lo que pasa es que las plantan necesitan mucha más cantidad de éstos que de ningún otro. Un abono que también lleve otros elementos, siempre será bueno, indudablemente. El Hierro, es de los pocos que se usa de vez en cuando como fertilizante aparte mediante quelatos de hierro. Si se detectara alguna carencia específica en alguno de estos 13 elementos o varios, se podría remediar con un abono que contuviese ese o esos elementos que están faltando en el suelo.

                2.1.7 Salinidad

Un suelo es salino si tiene una cantidad excesiva de determinadas sales (Cloruros, Sulfatos, etc.).

En climas húmedos, donde llueve mucho, es raro que haya suelos salinos, puesto que las sales son lavadas en profundidad y no afectan a la zona de las raíces. En climas secos, son más típicos ya que no existen esas lluvias abundantes que arrastren las sales.

El que un suelo sea salino dependerá de la geología de ese lugar. También puede convertirse un suelo que inicialmente no lo es si se riega durante muchos años con agua salitrosa. Ojo con las aguas de pozo por tanto.

Provoca que las raíces no puedan absorber el agua. Es curioso, pero a pesar de que el suelo está regado, la planta da síntomas de pasar sed. Esto se debe a la ósmosis. El caso es que tiene humedad pero como si no la tuviera. El agua no puede entrar dentro de los pelos radiculares debido a la alta concentración en sales del agua.

2.2 El terreno ideal

2.2.1Buen drenaje

Suelto, que no permanezca encharcado durante muchos días tras las lluvias. Cuidado en este aspecto con los suelos arcillosos. Si tu suelo tiene tendencia a encharcarse, por ejemplo, muy arcilloso, dale pendientes al terreno para que escurra el agua hacia fuera.

Si hay una capa freática de agua en el subsuelo, debe estar más allá de 1,5 m de profundidad para no tener problemas de asfixia radicular.

Mejora:

Para mejorar un mal drenaje se puede hacer:

1. Instalar tubos de drenaje.

2. Dar pendientes al terreno para evitar charcos.

3. Aportar arena: unos 2 ó 3 metros cúbicos por cada 100 m2 de superficie. Cuanta más, mejor.

4. Aportar materia orgánica al suelo: airea.

5. Elige especies que resistan mejor sus condiciones asfixiantes.

2.2.2 Suelo profundo

Son malos aquellos suelos que tienen una roca dura a menos de medio metro de la superficie, impenetrable para las raíces.

Mejora:

Añade tierra vegetal y labra en profundidad para romper la capa impermeable si es que ésta es muy somera.

2.2.3 Suelo no calizo

Los suelos calizos van mal para ciertas especies de frutales melocotonero, peral, aguacate, kiwi, cítricos, etc., a no ser que se injerten sobre patrones que sí toleran la cal. El cerezo, el ciruelo, el membrillero, el almendro y el olivo resisten bastante la cal.

Mejora:

Para bajar el pH y que así se liberen los nutrientes insolubilizados se puede aportar Sulfato de hierro en gránulos.

El sulfato de hierro es un producto barato y fácil de conseguir.

El sulfato de hierro sirve para acidificar y adicionalmente para aportar algo de Hierro, aunque no mucho, y su principal función es la de bajar el pH.

Además de bajar el pH, aplica al suelo un fertilizante especial, rico en hierro llamado “quelatos de hierro”. También hay otros fertilizantes formulados con los demás micronutrientes, aparte del hierro, como el manganeso, cobre, zinc, etc. para las posibles carencias.

2.2.4 Suelo rico en materia orgánica (humus)

Mejora: para aumentar el nivel de materia orgánica de un suelo se necesita tiempo. De la noche a la mañana no se puede pasar de un 1% de humus al 2%; se consigue a lo largo de años.

Se hace echando materia orgánica año tras año, por ejemplo, estiércol, mantillo, compost casero, turba, humus de lombriz, etc..

2.2.5 Suelo rico en nutrientes minerales (Fósforo, Potasio, Magnesio, Hierro…)

Mejora:

Mediante los abonos orgánicos (estiércol, compost, turba, etc.) y los fertilizantes minerales aportamos al suelo los nutrientes necesarios. Si no lo hiciéramos se agotarían más tarde o más temprano.

2.2.6 Suelo no salino

No es frecuente, pero se puede dar. Los suelos salinos son los que tienen una cantidad excesiva de determinadas sales (Cloruros, Sulfatos, etc.). Tampoco usar para regar agua salina.

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